Hola, qué tal. Anoche estaba tratando de dormir -cuando digo tratando, de verdad quiero decir haciendo todo lo humanamente posible para distraerme con cualquier zoquetada y no dormir-. El asunto es que mientras esto sucedía me acordé de una amiga de mi madre, Rosalinda. Una mujer bien particular, creo que mi madre mencionó una vez que era menor que ella por diez años, así que le estimaré unos 50 años. Bueno, y qué demonios sucede con Rosalinda, querrán saber... o no. Mi mamá la aprecia mucho, pero no está muy de acuerdo con el estilo de vida que ella ha llevado. Considero que mi mamá está mal, esta señora es genial. En algún momento ella fue modelo, y vaya que era muy linda y además altísima la condenada. Salió con muchos hombres, se casó con muchos hombres, y la otra vez me dijo que, de lo único que se arrepentía, era de no haber amado -sexualmente- a una mujer. Claro, cuando ella me dice esto mi mamá está a su lado escuchando con una cara de "perdónala, Señor, que no sabe lo que dice" eso es lo que ella siempre dice cuando Rosalinda habla mucho conmigo. Rosalinda tiene muchos tatuajes, es increíble. La mayoría de ellos están dedicados a su único hijo, Emilio. Mamá dice "Emilio no perdió pinta a su mamá". Digamos que Emilio también vive la vida "libre" de la que tanto se queja mi mamá, además él estuvo toda su infancia de gira con su mamá y yo supongo que fue por estar viendo a ese "mujerero bello" como me dice todo el tiempo, decide dedicarse a la fotografía.
Este fin de semana, Rosalinda vino a mi casa, con muchos obsequios porque ahora ella era quien acompañaba a su hijo a todas partes del mundo como en algún momento él había hecho con ella. Me contó que había estado en Indonesia y nos mostró las fotos -pediré permiso y veré si puedo publicar algunas- son muy lindas, y la verdad es que creo que Emilio puede tomarle fotos a un saco de papas y quedará bella. Cinco minutos después de su llegada mi mamá se levantó hacia la cocina a hacer café, Rosalinda me guiña el ojo y se sube la camisa, me enseña su nuevo tatuaje que dice "Flor" estaba muy lindo y a mí se me puso el corazón chiquitico, estaba muy impresionada. Ella me dijo que sólo yo vería ese tatuaje y también me dijo "después se le suben los humos a esa vieja pretenciosa, la única que ha estado conmigo siempre, la única que nunca ha estado de acuerdo conmigo pero que siempre me ha querido", yo ni siquiera dije nada, la besé y ya -las emociones y yo no nos llevamos muy bien-. Mi mamá llega con el café y yo bueno, me levanto del piso, tomo el blackberry y le comento a un amigo sobre Rosalinda y el fulano tatuaje y mi amigo no comprendió cuál era el asunto que me impactaba, si el tatuaje o ella. Yo de verdad no sé qué responder a eso.
Después de un par de horas, Rosalinda se va, me da un abrazo muy sabroso, me guiña el ojo de nuevo, saca un cigarro y se mete en el carro. Antes de irse, me dice: Marica, ten fundamento pero haz vainas chéveres, no te preocupes porque puedas arrepentirte, al final tú haces las vainas, para bien o para mal, pero las hiciste, algún aprendizaje te quedará, pero saca de tu sistema el arrepentimiento porque esa vaina no sirve.
Sin duda este consejo está en el top 10 de todos los consejos del mundo.